Existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo.

29 de octubre de 2005


El viento es un caballo: óyelo cómo corre por el mar, por el cielo.

Quiere llevarme: escucha cómo recorre el mundo para llevarme lejos.

Escóndeme en tus brazos por esta noche sola, mientras la lluvia rompe contra el mar y la tierra su boca innumerable.

Escucha como el viento me llama galopando para llevarme lejos.

Con tu frente en mi frente, con tu boca en mi boca, atados nuestros cuerpos al amor que nos quema, deja que el viento pase sin que pueda llevarme.

Deja que el viento corra coronado de espuma, que me llame y me busque galopando en la sombra, mientras yo, sumergido bajo tus grandes ojos, por esta noche sola descansaré, amor mío.


Yo soy mi mundo
Yo soy mi estrella
Yo soy mi soledad
Y mi panacea.

Yo soy mi esclavo
Yo soy mi dueño
Yo soy mi realidad
Y mi sueño.

Yo soy mi amor
Y mi desengaño
Yo soy mi placer
Y mi daño.

Yo soy mi pueblo
Yo soy mi gente
Yo soy mi caos
Clarividente.

Yo soy mi causa
Y mi destino
Yo soy mi verdad
Y sus caminos.

Yo soy mi mañana
Mi hoy y ayer
Yo soy mi hombre
Y mi mujer.

Yo soy mi risa
Yo soy mi llanto
Yo soy mi dicha
Y mi quebranto.

Yo soy mi Si
Yo soy mi No
Yo soy mi Ley
Yo soy mi Yo.

Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho,
¿quién se sentará?


Cuando la trémula mano
tienda próximo a expirar,
buscando una mano amiga,
¿quién la estrechará?

Cuando la muerte vidríe
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abiertos,
¿quién los cerrará?

Cuando la campana suene
(si suena en mi funeral),
una oración al oírla,
¿quién murmurará?

Cuando mis pálidos restos
oprima la tierra ya,
sobre la olvidada fosa
¿quién vendrá a llorar?

¿Quién, en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo,
quién se acordará?

Antes no te conocía
o procuraba ignorarte,
pero al sentirte y pensarte
he podido comprender
que vivir es aprender
a morir para encontrarte.